Porque es tu forma de dormir abrazando mis heridas lo que te hace especial, lo que hace que un metro lejos de mi sea ver el mar si agua, una tierra sin su sol.
Te tengo entre mis brazos dormida y lo único en lo que pienso es en que sueñes cómo sueño yo ahora mismo despierto en este cielo que es tu pecho, con el mejor retrato, tu traviesa sonrisa dormida . Eres capaz de acariciarme instintivamente, como temiendo que me pierda, cuando sabes de sobra que las palabras tu y yo llevan unidas siete vidas y media.
En tu pecho noto el latir por el que vivo, noto tu respiración, desdoblada por mi loco corazón perdiéndose en mi cuello mientras, con los ojos cerrados, me miras el alma y me aferras a la tierra, más fuerte que la gravedad
Quizás en este sofá hayas presenciado momentos bonitos, nada comparable con la de sentimientos que desprende el aire cuando tu y yo nos buscamos y nuestras bocas se enamoran de la distancia que las separa, por el simple echo de la emoción que conlleva saber que tus labios de algodón de azúcar me esperan allá donde vaya, por el simple echo de que tu aroma me va a iluminar hasta los dolores de muelas.
Tú y sólo tú, dormida o despierta, tú y sólo tú, conmigo para siempre o hasta siempre.