Dejémonos llevar.

Dejémonos llevar.
Que el invierno haga estragos en nuestros corazones y te descongele el cuerpo besándote el cuello poco a poco.
Dejemos que la rutina se acomode entre nosotros, y rompamos con las reglas de lo cotidiano.
Que los agobios nos distancien, y aun asi tengamos tiempo para salvarnos hasta debajo de las piedras.
Que los estudios nos distancien, y solo nos quede aprobar juntos la asignatura de lengua y literatura.
Dejemos de soñar, que para algo está la vida, para vivirla soñando.

Déjame decirte: Eras de esos ángeles que ves por primera y unica vez y que te hacen darte cuenta de que la vida tiene algún sentido, un diamante en bruto reluciente entre tanta maleza, de los que te cambian el mundo dandole la vuelta a todo solo con sonreírte un par de veces, de los que te muestran que el amor es algo tan grande y tan poderoso como para poder provocar guerras y hacer que arda troya, y algo tan ínfimo, tan íntimo y tan simple como para poder mantenerme a flote sabiendo simplemente que estás a mi lado.

Eras la expresión más viva del verano (a pesar de que tu piel no te hiciese justicia) eras la sonrisa de cada noche antes de dormir en un campamento, eras el primer beso de mi vida, y cada día que pasa sigues siendo el último.

Fuiste invierno, y lo dedicaste a descongelarme el corazón poquito a poco.
Llegabas a mi vida todos los años, como vuelve el frío en Octubre, poco a poco pero con constancia. Te abriste paso a través de todas mis dudas, peleaste contra nuestro propio pasado, escalaste hasta mi corazón, y pusiste tu nombre en todos los rincones de mi cuerpo, a fuego lento, a beso lento.

Fuiste mayo, fugaz como las estrellas, y quisiste quedarte a vivir en mi pecho un par de vidas mas, para rescatarme de la vida sin ti, cada vez que me equivocase de camino.

Fuiste llegando, poco a poco, paso a paso. Por fin me di cuenta de lo que podía perder. Pisaste fuerte dejándome claro que venías a por mi. Tenías el pelo negro, como yo el corazón, llegaste de la nada para darme un todo, me lo teñiste del rojo de tus labios, y me abrazaste como si fuese el único hombre de la tierra que mereciese respirarte a menos de 5 milímetros.

Y entonces me di cuenta de todo. No eras un sueño.
Eso no era besar, era rozarte el alma erizándote cada centímetro del cuerpo.
Mirarte a los ojos era lo más parecido a ver el cielo en verde que siempre había soñado.
A lo tuyo no se le podía llamar sonreír, lo tuyo tenia nombre y apellidos, una escala propia de colores, y algo mas parecido a la verdadera definición de la música que nunca jamás nadie podría componer.

Y ahora si. Dejémonos llevar.
Que el porvenir sea un campo vacío dispuesto a ser construido.
Dejemos que la lujuria nos arramble y nos devore los corazones sin ropa de por medio, que la lluvia sea una excusa para bailar y dormir bajo su manto, cuerpo con cuerpo, corazón con corazón.
Dejemos que el tiempo sea inexacto, dejemos correr los relojes el doble de rápido,
que la gente nos envidie por seguir viviendo juntos, por seguir
soñando
despiertos.
Dejémonos llevar por el invierno.



De tu mano

Yo solo quiero que la primavera se una a la cola del paro 
después de ver lo que eres capaz de hacer en mi pecho
en mitad del invierno.

Que el sol no necesite volver a despertar cada día
por que no quede esquina sombría que iluminar
cuando tus ojos choquen con los míos

Que el alcohol ya no sea un cicatrizante de emergencia en mis heridas
una vez que las hayan cerrado tus manos.

Que brille, que incendie, que inunde, que sea.
Que seas siempre el precipicio al que arrojarme sin red, sin temer lo que haya debajo,
que me vuelva a romper todos los huesos al estamparme contra tu miedos, y me acaricies las heridas con esos labios bañados en esperanza.

Que sea yo quien te despierte cada mañana,
quien desabotone tus pesadillas, y abotone tu porvenir
quien te arranque las pestañas a base de besos
de esos, presos, que arranquen los huesos, obsesos, posesos, presos del amor.

Que vuelvas a aparecer en una butaca en primera fila en mis mejores sueños, y que vengas cargada de armas contra todas mis pesadillas.

Que alientes el desaliento de cada día
que quemes la soledad de las mañanas sin ti
que apacigües la fiera que nace cada segundo que te pienso
y avives el amor de una cama desvestida de soledad.


Solo quiero que vivamos
que despertar sea un seudónimo de volver a soñar contigo
que haya fiesta en Siria cada día,
que te nombren "Ángel" de una vez por todas
que la paz en el mundo lleve tu nombre
y tu nombre lleve toda la paz que exista en el mundo.


Quiero que juntos nos arrojemos contra nuestros miedos
que nos enfrentemos de la mano al fin del mundo
que nos miremos, y me inundes de verde el invierno

que me abraces

me deshagas el alma a pedacitos y me guardes en tu boca

y el mañana sea una palabra a la que no tener miedo

siempre

que 

sea

de 

tu 

mano.

























Año nuevo

Un nuevo año

Llegaste, de la noche a la mañana, como llegan los auténticos angeles de la guarda, me coloreaste un pueblo apagado y sin rumbo, me embadurnaste de tu sabor para no perderte en el recuerdo, me grabaste en tinta hasta los rincones mas reconditos  con nuestras caricias, tan humanamente increibles, nuestros besos tan inhumanamente humanos y nuestros te quieros, tan reales.

Eres mi máxima representación del amor en persona. Eres mi primer propósito de año nuevo, y sin duda también eres el último. Eres los mejores momentos de este año, y la que ha estado a mi lado SIEMPRE en los peores. Eres una mano sobre la que agarrarme siempre, eres la flor mas bonita entre un pueblo tan marchito, y hueles como la primavera concentrada en tu pelo. Fuiste  mi primer te quiero en la vida, fuiste mi primera inspiración con la que tener una poesía, mi primer te quiero en 2014, y sin duda el primero de 2015 (Ya me encargare yo de ello) . Fuiste y eres la mujer de mis sueños, lo raro es que todavía me cuesta creer que te tengo, y me da un miedo monumental perderte.
Eres capaz de subirme al cielo  con esos ojos de enamorada que tan bien se te da poner cuando me miras, no te engañes, lo haces hasta cuando te enfadas. Me dejas flotando allí arriba hasta que caigo por mi propio peso y tienes que venir a sacarme a flote de nuevo, no se como lo haces, pero lo haces. Me levantas, me arrastras del infierno, me sostienes y me proteges de cualquier pesadilla. Se mi año nuevo, para siempre.