Me lleva pasando desde que tengo uso de la conciencia. Hay días en los que sin darme cuenta me acerco al espejo de la habitación y me planto cara a cara frente mi presente unos minutos...
Únicamente me planteo preguntas... ¿Quiero ser lo que he llegado a ser? ¿Soy lo que siempre he querido ser? o ¿Quien cojones soy y por qué...?
A veces no encuentro la respuesta, o a veces me reto a mi mismo afrontando los ojos que hay al otro lado del espejo, y sólo ahí encuentro un par de respuestas lógicas antes de que ambos no aguantemos más esa mirada dubitativa ...
En lo que llevo hoy de conversaciones con el alma he llegado a una conclusión , si volviese a nacer no se si querría ser exactamente la misma persona que soy ahora.
Si pudiera hablar con mi pasado le diría que tuviese cuidado, que el corazón es más frágil que el papel, y que llenarte los labios de mujeres no tiene comparación con tener un abrazo seguro a la vuelta de un día cansado, ni con tener las mismas bragas donde meter la mano. Más allá del corazón me diría que tenga cojones de llorar siempre que lo necesite, que tragar lágrimas no siempre nos hace fuertes, a veces acaba repitiéndose tanto que nos vuelve insensibles, que mire más por mi futuro que por mi presente...
Es triste pero llevo teniendo prácticamente está conversación desde hace mucho tiempo, nunca he sido capaz de desnudar mi mente frente a mi espejo... porque quizás al otro lado haya otro yo planteándose la misma clase de preguntas y quizás sólo necesite esa mirada para resolver los problemas que sólo uno mismo puede solucionar.
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